
.:: SECTOR 9: “PROHIBIDA LA ENTRADA A UNIFORMADOS, PERROS Y… ALIENS” ::.
Por: EDEX
En el origen, Sector 9 no debió de existir. El proyecto que ocupaba a Peter Jackson (productor) y a Neill Blomkamp (director) era la realización de la película basada en el videojuego Halo. El proyecto se vino abajo y lo que parecía un fracaso estrepitoso se convirtió en una de las películas más sorprendentes y creativas en el género de ciencia y ficción. De la mano de Terri Tatchell en el guión, Blompkamp consigue ampliar y profundizar una idea plasmada en un cortometraje anterior (Alive in Joburg), el cual fue presentado a Peter Jakson quien, entusiasmado, confió en las primeras líneas de una película que sería de muy bajo presupuesto para los estándares hollywoodenses (30 millones de dólares).
La producción aprovechó el trabajo ya realizado para Halo y decidieron concentrar sus recursos en dos elementos clave que les permitirían superar la escasez de recursos económicos: la historia y los efectos especiales para recrear el mundo de unos pobrísimos extraterrestres varados, para su mala suerte, en el planeta Tierra. El guión marca ya una diferencia notoria respecto a otras películas: los extraterrestres pueden no ser seres desarrollados, bondadosos, ni tampoco villanos que buscan la esclavización e invasión del planeta. A pesar de su apariencia monstruosa, la película va mostrando gradualmente como en realidad son muy similares a los seres humanos: sujetos a la miseria, la drogadicción, el amor, la lealtad o al anhelo de libertad.
La película parte de la siguiente premisa: una nave nodriza de extraterrestres queda suspendida sobre Johannesburgo; sin energía y con alrededor de un millón de aliens, el gobierno sudafricano toma la noticia como un privilegio por lo que supone la atención mundial, pero después se enfrenta a la realidad de tener que dar refugio a los extraños seres parecidos a hormigas gigantes. Convertidos en una minoría que la población humana no tarda en rechazar y excluir, su refugio es convertido en un ghetto (Sector 9) y su vida va adquiriendo similitudes con cualquier ciudad perdida en medio de la violencia y las adicciones. Para el gobierno sudafricano se convierten en un problema del que no asumen responsabilidad alguna, por lo que el ghetto no cuenta con los servicios básicos: agua, luz, drenaje, así los aliens viven en casas de cartón entre basura.
Los vecinos del sector 9 comienzan a protestar por las incursiones de aliens en sus casas y la ciudad. La tensión entre humanos y no-humanos crece a medida que se va acercando la fecha en la que una compañía privada contratada por el gobierno se dispone a reubicar a los aliens a lo que será en realidad un campo de concentración. La película se centra en el papel de Wikus Van De Merwe, el ambicioso responsable de la reubicación.
Lo peculiar de la propuesta de Blompkamp es el juego entre elementos “realistas” y el homenaje a cintas clásicas de ciencia ficción y fantasía. Así, el recuento histórico de inicio de la película con entrevistas a sociólogos y funcionarios bajo la forma de cine documental, la utilización de imágenes satelitales o de cámaras de seguridad y callejeras se va alternando con referencias a películas como La Mosca, Alien El Octavo Pasajero, o incluso series de televisión como Invasión Extraterrestre. La película alude con genio una situación social real a partir de una ficción alien. Ello resulta en una mezcla cuyos elementos en lugar de rechazarse se complementan redondamente: la crudeza con la que se critica la pobreza, exclusión y condiciones de vida a la que son sometidos diversos sectores de la población (como los pobres, los negros o los judíos) de la que se benefician empresas privadas, mafia y políticos; el ritmo narrativo que transcurre como una entretenida película de acción y momentos de humor negro y heroísmo.
En la propuesta influyó de forma importante la vida de Blomkamp en Johannesburgo durante el apartheid (separación y exclusión entre negros y blancos en Sudafrica el siglo pasado) y su afición por la ciencia ficción. Aunque reconoce que no pretendía hacer una película de “conciencia social” sino simplemente una película entretenida, Blomkamp consigue realizar una de esas memorables películas de sci-fi “que logra proyectar, desde la más fantástica de las ficciones, lo peor de nuestra realidad. Aquel que consigue perturbar nuestra conciencia.” (Maximiliano Poter, blog de Rolling Stone-Mixed Media). Y para quien tenga alguna duda respecto a los elementos aquí vertidos, este es el link para Alive in Joburg
Parte de esa sorpresiva vuelta de tuerca al final de la película plantea la duda respecto a la delgada línea que separa lo humano de lo inhumano en medio del retrato que se hace del egoísmo, el racismo, la ambición desenfrenada, la explotación, la experimentación científica sin restricciones y el domino sobre los otros. En ese sentido el paralelismo entre los extraterrestres con aquellas minorías antes aludidas se vuelve aún más impactante. Por eso “Sector 9 nos recuerda esa sensación que solo la vieja ciencia ficción sabía entregar y que ya parecía olvidada: la de salir del cine preocupados por ser parte de la raza humana”. (Cita tomada de este sitio)



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